El CONICET pone sobre la mesa los desafíos que definirán el futuro del cannabis argentino
Ensayos clínicos, trazabilidad digital, nuevas licencias y límites al cultivo industrial. La tercera reunión plenaria de la RACME expuso los avances científicos y las tensiones regulatorias que marcarán el rumbo del cannabis medicinal y el cáñamo en Argentina.
La Red de Cannabis de Uso Medicinal e Industrial (RACME), perteneciente al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), realizó su tercera reunión plenaria de 2026 para compartir los avances de sus comisiones y analizar los principales desafíos científicos, sanitarios, productivos y regulatorios del sector.
El encuentro también confirmó la participación de la Red en Expo Cannabis Argentina 2026, que se desarrollará los días 23, 24 y 25 de octubre. La RACME contará con un stand gratuito y presentará trabajos científicos, pósteres, conferencias y experiencias académicas sobre cannabis medicinal y cáñamo industrial.
La investigadora y coordinadora de la Red, Silvia Kochen, destacó el valor del trabajo colectivo y afirmó que estas acciones “siguen posicionando a la RACME en un lugar de liderazgo en nuestro país en la construcción de conocimiento, de investigación y capacitación. Y esta experiencia se expande a la región, posicionando a la Argentina en un lugar de vanguardia”.
La declaración sintetiza uno de los principales desafíos del sector: transformar la investigación científica en herramientas concretas para la salud, la producción responsable y el desarrollo de políticas públicas.
Cannabis medicinal bajo investigación clínica
Uno de los anuncios relevantes de la reunión fue el avance de un segundo ensayo clínico sobre el uso de fitopreparados de cannabis de espectro completo, con alto contenido de cannabidiol (CBD), como coadyuvantes en la discontinuación de benzodiazepinas.
El estudio se desarrolla en el marco de un convenio entre el Ministerio de Salud de la provincia de Chubut y el Centro Científico Tecnológico CONICET-CENPAT. Utilizará variedades de cannabis registradas por el CONICET y cuenta con un protocolo aprobado por los comités de investigación y docencia.
La propuesta busca generar evidencia sobre la posible utilidad de estas formulaciones como complemento de un proceso clínico de discontinuación de medicamentos. Es importante subrayar que se trata de una investigación: su anuncio no equivale a demostrar eficacia ni habilita a suspender benzodiazepinas sin supervisión médica.
El proyecto incorpora, además, un componente tecnológico de gran importancia: un sistema de trazabilidad digital desarrollado en el ámbito de la RACME, que permitirá seguir el recorrido de las variedades desde el cultivo hasta su utilización en el ensayo.
Esta herramienta puede contribuir a documentar el origen del material vegetal, las etapas del proceso y las condiciones de utilización de los preparados. La trazabilidad es una pieza fundamental para mejorar la reproducibilidad de los estudios y fortalecer los controles de calidad.
En paralelo, la comisión clínica contempla la creación de una unidad de investigación mixta en cannabis para consolidar la cooperación entre el CONICET y el Ministerio de Salud de Chubut.
Odontología, bruxismo y tratamientos protocolizados
La investigación también avanza hacia áreas de la salud que suelen quedar fuera de las discusiones más difundidas sobre cannabis medicinal.
La Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires incorporó un electromiógrafo para realizar un estudio clínico protocolizado en pacientes con bruxismo y trastornos temporomandibulares. El equipo permitirá medir la actividad bioeléctrica muscular antes, durante y después del tratamiento con fitopreparados de espectro completo.
Estas mediciones pueden aportar información objetiva para evaluar cambios en la actividad muscular y contribuir al análisis de los resultados clínicos.
Por su parte, la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de La Plata compartió su experiencia asistencial con pacientes con diversidad funcional y patologías complejas. Según el informe del CONICET, los tratamientos protocolizados con cannabis estuvieron asociados con una reducción de la espasticidad, una mejor adaptación a las maniobras clínicas y una disminución de la inflamación gingival.
La experiencia también destacó la articulación entre equipos universitarios y organizaciones no gubernamentales vinculadas con pacientes y usuarios.
A partir de estos avances, la RACME planteó la necesidad de revisar las regulaciones provinciales que excluyen a los profesionales de la odontología de los marcos normativos sobre cannabis medicinal. El debate abre una pregunta relevante para el sistema sanitario: cómo incorporar nuevas herramientas terapéuticas bajo criterios de evidencia, formación profesional y seguridad.
Epilepsia refractaria y una nueva línea sobre Alzheimer
El hospital El Cruce lleva adelante un ensayo clínico con fitopreparados de espectro completo de cannabis, con predominio de CBD, destinados a pacientes con epilepsia refractaria. El material utilizado proviene del municipio bonaerense de General La Madrid.
Además de evaluar eficacia y seguridad, el equipo busca analizar el denominado efecto séquito, una hipótesis según la cual distintos componentes de la planta podrían interactuar entre sí y modificar sus efectos. Para ello, los resultados se compararán con investigaciones anteriores del grupo en las que se utilizó CBD purificado.
El protocolo contempla estudios mediante resonancia magnética antes y después del tratamiento. El objetivo es sumar información que permita profundizar la evaluación clínica y explorar posibles cambios asociados con la intervención.
La institución también prevé iniciar un ensayo clínico sobre el uso de cannabis en pacientes con enfermedad de Alzheimer. El anuncio representa una nueva línea de investigación, pero sus resultados todavía deberán establecerse mediante estudios diseñados para evaluar de manera rigurosa la seguridad y los posibles beneficios.
En otra línea, se presentó un estudio de la Universidad Maimónides sobre cannabis medicinal para el insomnio y la ansiedad en adultos mayores. La investigación cuenta con aprobación de un comité de ética y prevé una muestra de 100 participantes.
La diversidad de proyectos demuestra que el campo de investigación está ampliando sus preguntas clínicas. Sin embargo, cada indicación requiere evidencia propia: los resultados obtenidos para una condición no pueden extrapolarse automáticamente a otra.
Laboratorios y control de calidad para fortalecer el sector
La Comisión de Investigación Básica y Control de Calidad comenzó la revisión y actualización del listado nacional de laboratorios que realizan controles de calidad sobre cannabis y sus derivados. Según el CONICET, el listado estará disponible en el sitio web de la RACME.
Para cultivadores, asociaciones, laboratorios y empresas, contar con información actualizada sobre las capacidades analíticas disponibles es un elemento estratégico. La caracterización de los preparados, la identificación de cannabinoides y la evaluación de contaminantes son aspectos importantes para respaldar la calidad de los productos y la investigación clínica.
La existencia de un listado nacional también puede facilitar el contacto entre quienes necesitan análisis y las instituciones que ofrecen servicios especializados. Su utilidad práctica dependerá de que la información permita identificar con claridad los servicios disponibles y el alcance de cada laboratorio.
En Expo Cannabis 2026, esta agenda tendrá continuidad a través del Concurso de Pósteres Científicos, que reunirá trabajos en seis categorías:
- Investigación básica del cannabis.
- Experiencia clínica en cannabis.
- Investigación botánica del cannabis.
- Preparación de derivados y control de calidad.
- Desarrollos sociales y legales vinculados con el cannabis.
- Investigación sobre cáñamo industrial.
La convocatoria permitirá reunir perspectivas distintas de una misma cadena de conocimiento, desde la biología de la planta hasta su utilización sanitaria y sus aplicaciones industriales.
Dos resoluciones que impactan en las actividades productivas
La reunión también abordó novedades regulatorias que merecen atención por parte de quienes trabajan con semillas, material de propagación y producción de flores de CBD.
La Comisión de Producción y la Comisión de Cáñamo presentaron disposiciones de la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (ARICCAME) y del Instituto Nacional de Semillas (INASE).
La Resolución 41/2026 de ARICCAME habilitó un régimen especial para que quienes ya contaban con registro ante el INASE puedan tramitar licencias para actividades vinculadas con semillas, plantines y esquejes de cannabis medicinal.
La medida establece una vía específica para operadores que ya poseen antecedentes registrales en el ámbito de las semillas. Para los interesados, el punto práctico es verificar qué registro tienen, qué actividad pretenden desarrollar y cuáles son los requisitos aplicables a su caso antes de iniciar el trámite.
Por su parte, la Resolución 69/2026 de ARICCAME estableció un régimen de licencias para la producción de flores de CBD con fines hortícolas, organizado en cuatro categorías y con una exigencia central: los cultivos deben realizarse exclusivamente en ambientes protegidos.
Esta condición generó cuestionamientos dentro de la RACME porque limita las posibilidades de desarrollar cultivos a cielo abierto, una modalidad utilizada internacionalmente en la producción de cáñamo.
El problema tiene implicancias económicas. La obligación de producir bajo cubierta puede modificar la inversión inicial, la infraestructura requerida, los costos operativos y la escala viable de los proyectos. El impacto concreto dependerá de las características de cada emprendimiento y de los requisitos que correspondan a su categoría de licencia.
De acuerdo con el informe institucional, las autoridades justificaron la restricción por las dificultades para realizar una fiscalización adecuada. Frente a ese argumento, la comisión anunció que solicitará una reunión con el Consejo Federal de ARICCAME para ofrecer la colaboración de la Red en la búsqueda de soluciones adaptadas a las realidades provinciales.
El debate plantea una cuestión central para el desarrollo de la industria: cómo garantizar controles efectivos sin imponer condiciones que comprometan innecesariamente la viabilidad productiva.
Para quienes evalúan invertir en cáñamo o cannabis medicinal, la recomendación es revisar el texto completo de las resoluciones y confirmar los requisitos vigentes con los organismos competentes antes de comprometer capital, adquirir equipamiento o iniciar un cultivo. La información divulgada por la RACME describe el alcance general de las disposiciones, pero no reemplaza el análisis de cada expediente o actividad concreta.
Una propuesta legislativa para la provincia de Buenos Aires
La Comisión de Legales presentó avances en la elaboración de un proyecto de ley provincial sobre cannabis medicinal e industrial en Buenos Aires.
Entre los ejes informados aparecen los derechos de la comunidad, la respuesta a la criminalización y la necesidad de abordar situaciones de persecución penal y violencia institucional que afectan a productores, cultivadores y pacientes.
El proceso, según el CONICET, es resultado de más de 80 jornadas de trabajo colectivo y deliberación abierta, con aportes de diferentes actores del ámbito nacional. La comisión continúa recibiendo propuestas.
Es importante distinguir entre un proyecto en elaboración y una norma aprobada. La iniciativa representa una instancia de discusión legislativa y participación social; su alcance definitivo dependerá del texto que se presente y del recorrido institucional que atraviese.
La Red también informó que está recopilando información sobre casos de usuarios del Registro del Programa de Cannabis (REPROCANN), especialmente en Tucumán, donde algunas personas fueron judicializadas por presuntas irregularidades relacionadas con la tenencia de cannabis.
La situación vuelve a poner en primer plano la necesidad de reglas claras, procedimientos previsibles y garantías para quienes desarrollan actividades dentro de los marcos de autorización correspondientes. El registro, por sí solo, no debe interpretarse como una exención automática frente a cualquier situación jurídica: cada caso requiere analizar las autorizaciones, las circunstancias y las normas aplicables.
En el plano académico, la Comisión de Ciencias Sociales y el Observatorio de Cannabis de la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ) finalizaron la revisión editorial del libro Reprocannes. Regulaciones provinciales de Cannabis, publicado por la editorial de esa universidad y anunciado como próximo a publicarse.
El trabajo busca sintetizar las características de las regulaciones provinciales y el avance de los proyectos de registro en esas jurisdicciones. Para un sector atravesado por diferencias normativas territoriales, producir información comparada puede ayudar a identificar obstáculos y promover políticas públicas más coherentes.
Ciencia, sociedad y nuevas fronteras de investigación
La plenaria también incluyó otras líneas de trabajo. Se presentó información sobre investigaciones con EDUCANAR y otras organizaciones relacionadas con el uso de psilocibina, basadas en una encuesta a 1.400 personas. Se trata de una agenda diferente de la investigación cannábica y sus resultados deben evaluarse según sus propios objetivos y metodología.
Por su parte, la Comisión de Veterinaria trabaja en la participación de la RACME en Expo Cannabis 2026. La Asociación Civil de Veterinarios Cannábicos Argentinos prepara un espacio con actividades y disertaciones de integrantes de la comisión.
La presencia de estas áreas confirma que el ecosistema científico relacionado con el cannabis involucra disciplinas diversas y requiere cooperación entre universidades, organismos públicos, organizaciones sociales y actores productivos.
Expo Cannabis 2026 será una oportunidad para conectar conocimiento y producción
La participación de la RACME en Expo Cannabis Argentina, los días 23, 24 y 25 de octubre, permitirá acercar estos avances a profesionales de la salud, investigadores, cultivadores, organizaciones de pacientes y empresas.
La agenda presentada por el CONICET muestra un escenario con oportunidades concretas, pero también con desafíos pendientes. Los ensayos clínicos necesitan completar sus etapas y publicar resultados; los controles de calidad requieren información accesible; y la regulación debe encontrar un equilibrio entre fiscalización, seguridad y desarrollo productivo.
Para la industria argentina, el desafío consiste en convertir el conocimiento acumulado en procesos confiables, empleo especializado, innovación y productos de calidad. Para pacientes y organizaciones, implica fortalecer el acceso a información rigurosa y la participación en las discusiones que definen las políticas sanitarias.
La ciencia avanza cuando puede investigar, contrastar resultados y compartir sus conclusiones. Y una industria responsable crece cuando la evidencia, la regulación y las necesidades de la comunidad pueden encontrarse en una misma mesa.
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