Un congreso que nació en la comunidad: así llega a Rosario el Congreso Internacional de Cannabis y Salud
Del 7 al 9 de octubre, la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional de Rosario se convierte en el punto de encuentro entre ciencia, industria y comunidad cannábica. En Amor Vegetal hablamos con Darío Ameri, del equipo de comunicación y desarrollo comercial del evento, sobre su evolución y mucho más.
Ameri hoy integra el equipo de comunicación y desarrollo comercial del Congreso, pero su vínculo con el evento arrancó de otro lado: por Incubo, una empresa de cannabis medicinal con biofábrica en San Vicente que fue sponsor de la primerísima edición y que hoy figura entre los auspiciantes oficiales. "Empiezo a trabajar con el Congreso de Cannabis en el primer Congreso de Cannabis, Incubo fue un sponsor, que fue un congreso muy chiquito que se hizo en la ciudad de La Plata", recuerda.
De aquella edición de 2017 a este 2026 hay un salto de escala considerable: la cuarta edición argentina se fusiona, por primera vez, con el Congreso Internacional de Cannabis y Salud y con el Encuentro de Producción Cannábica. Todo en simultáneo, en Rosario, del 7 al 9 de octubre.
Si prefería escuchar el podcast completo te dejamos un enlace por acá.
La ciencia no bajó a la comunidad: subió desde ella
Si hay una idea que atraviesa toda la conversación con Ameri, es esta. En Argentina, dice, el orden habitual se invirtió:
"Todo eso es un poco al revés. O sea, como que no estaba bajando todo desde la ciencia hacia la comunidad, sino que la comunidad estaba trayendo sus propios problemas y cómo los venían solucionando. Entonces se empezó a investigar todo eso y formó parte también del congreso."
Cultivadores solidarios haciendo aceites y cremas para personas con enfermedades, mucho antes de que la investigación se ocupara de ellos. Una cultura cannábica, según Ameri, que "no existe casi en ninguna otra parte del mundo". Y una consigna que quedó como sello de identidad de los primeros encuentros: no más presos por cultivar.
Por eso, dice Ameri, el temario nunca fue "meramente científico": incluyó desde el arranque el contexto social, la economía solidaria y el cooperativismo. Es la explicación de por qué este congreso, incluso hoy que suma escala internacional e industria, se siente distinto a otros.
La Rioja, en pandemia: "el tercer día ya estaban todos llorando y abrazándose"
El recorrido del congreso tiene su propia geografía: La Plata en 2017, Chilecito (La Rioja) en 2021, otra vez La Plata en 2024, y ahora Rosario. La segunda edición quedó grabada en la memoria de quienes participaron por una razón que va más allá de lo académico.
"El segundo lo hicimos en Chilecito, en La Rioja, que fue muy emotivo, lo hicimos durante la pandemia. En el 2021, bueno, decía que entramos todos con barbijos y el tercer día ya estaban todos llorando y abrazándose y se cortó la pandemia."
Ameri lo resume así: "es algo que va mucho más allá de la ciencia". Gente que había sido reprimida o perseguida por cultivar una planta que, según sostenían, les hacía bien, viendo por primera vez que la ciencia empezaba a darles la razón. Ese es el tipo de escena que explica por qué, para muchos de sus organizadores, este no es un congreso más.
Cómo se sostiene un evento sin fines de lucro
Uno de los pasajes más concretos de la charla es también uno de los más reveladores sobre cómo funciona por dentro un congreso científico autogestionado. Nada de grandes ganancias, dice Ameri:
"Es un evento autogestivo, no es un evento que nosotros busquemos hacer una gran ganancia. Nos conformamos con que se lleve adelante el mejor congreso posible, que podamos tener buenos invitados, que sea interesante y que se armen las charlas y los debates y las mesas que se tienen que armar."
La ecuación combina entradas al congreso, algunos stands, sponsors del sector y muchísimas ONG que alquilan su espacio para estar presentes. Nada que ver, aclara Ameri, con la escala de "un evento multitudinario" tipo Expocannabis: acá se apunta a algo "un poco más chico", aunque con el atractivo extra de estar montado dentro de un campus universitario por donde ya circulan miles de estudiantes por día.
Ciencia con acento internacional
La novedad de 2026 no es solo la fusión con el congreso internacional: es también la llegada de voces de otros países. Entre las conferencias magistrales estará el doctor Zamir Punja, de la Universidad Simon Fraser (Canadá), especializado en agricultura vinculada al cannabis — una ponencia que Ameri destaca como especialmente relevante "para toda la gente que esté trabajando con cannabis industrial". El programa suma también referentes de España y Perú, ampliando una conversación que hasta ahora era, sobre todo, local.
La advertencia del propio ecosistema: no reemplazar a quienes empezaron
Con la industria entrando cada vez más fuerte a la conversación, le preguntamos a Ameri hacia dónde va el congreso. Su respuesta funciona casi como una hoja de ruta para todo el sector:
"Lo principal es que nos reunamos todos, que hablemos del futuro, que veamos cómo convertir también el cannabis en una industria en Argentina, porque está buenísimo toda la parte social y de ONGs y lo demás, eso no se tiene que perder. La industria no tiene que reemplazar a los ONGs, a los cultivadores solidarios, o sea, eso para mí tiene que seguir existiendo, porque es la base de todo. Pero hay oportunidades que empiezan a nacer ahora con el cáñamo industrial y medicinal también."
Es, quizás, la síntesis más clara de hacia dónde va este ecosistema: crecer sin borrar de dónde vino.
Si querés ver la entrevista te dejamos el material acá.
Cómo participar
El Congreso Internacional de Cannabis y Salud y el 4.º Congreso Argentino se realizan del miércoles 7 al viernes 9 de octubre, en la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional de Rosario, Santa Fe. Hay entradas con acceso total o por día, y en paralelo funciona la Expo Rosario Cannabis. Toda la información y la acreditación están en congresodecannabis.com y en Instagram como @congresoargentinodecannabis.

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