Química de Trinchera: Breve Historia de las Drogas en la Guerra
Del vino con opio de los griegos a la anfetamina que alimentó la Blitzkrieg: durante siglos, ningún ejército fue a la guerra sin drogas. Te contamos esa historia oculta y cómo hoy el cannabis ayuda a sanar a los veteranos que volvieron rotos.
Este artículo hace referencia a trauma de guerra y suicidio en veteranos desde una perspectiva histórica e informativa. Recursos de contención al pie de la nota.
Cómo reporteamos esto: esta nota se elaboró a partir de investigaciones históricas, testimonios de excombatientes y fuentes periodísticas y académicas verificadas. El listado completo de fuentes está al final del artículo.
La historia oficial de las guerras casi siempre se cuenta en clave de estrategia, heroísmo y banderas. Lo que rara vez aparece en los manuales es la mochila química que cargaron los ejércitos: desde el vino narcotizado de los griegos hasta la metanfetamina de la Blitzkrieg, no hubo guerra sin droga. Y no es un dato de color. Es una constante que atraviesa toda la historia militar, con dos objetivos siempre parecidos: fabricar coraje donde no lo había, y después, cuando terminaba el fuego, fabricar un refugio para no volverse loco con lo que se vio.
Te proponemos un recorrido cronológico por esa relación, tan poco contada, entre la farmacología y la guerra. Y como en Radio Sativa nos interesa sobre todo hacia dónde va esta historia, la vamos a cerrar donde más nos toca: en cómo el cannabis y otras plantas de poder están ayudando hoy a los veteranos a volver a casa de verdad.
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1. La Antigüedad: del vino del olvido a los guerreros-hongo
Ya en la épica homérica aparece el nepenthés, un preparado de vino y opio que los combatientes tomaban para aplacar el dolor psíquico de la batalla — algo muy parecido, en su función, a lo que hoy llamaríamos estrés postraumático. Griegos y romanos, por su parte, usaban el vino de manera más directa: emborracharse antes del combate era una forma de apagar el miedo y la empatía necesarios para matar.
Los casos más extremos, sin embargo, vienen del norte. Los berserkers vikingos se lanzaban al combate bajo los efectos de la Amanita muscaria, un hongo que los sumía en una furia descontrolada e insensibilidad al dolor. Siglos después, los guerreros zulúes recurrieron a la misma seta para enfrentar los rifles británicos, que reportaban con espanto cómo seguían avanzando después de recibir un balazo. Incluso hay registro de una unidad soviética que combatió contra los alemanes en Hungría, en 1945, bajo el efecto de este mismo hongo.

2. Las Guerras del Opio: cuando la droga fue política de Estado (siglo XIX)
Durante el siglo XIX el opio dejó de ser un estimulante de tropa para convertirse en la causa directa de una guerra. Europa tenía un déficit comercial enorme con China por su apetito de té, seda y porcelana. Para revertirlo, la Compañía Británica de las Indias Orientales monopolizó el cultivo de opio en Bengala y lo contrabandeó masivamente hacia territorio chino: de 15 toneladas en 1730 pasó a 75 toneladas en 1773.
Frente a la epidemia de adicciones que esto generaba, el emperador Daoguang prohibió el consumo en 1829. En 1839, el comisionado Lin Hse Tsu ordenó destruir más de 20.000 cajas de opio británico y le escribió a la reina Victoria pidiéndole que frenara "el veneno". La respuesta fue la guerra: las Guerras del Opio (1839-1842 y 1856-1860) terminaron con China obligada a ceder Hong Kong y abrir sus puertos a un imperio que, en gran parte, se financiaba con narcotráfico de Estado. El HSBC, de hecho, se fundó en 1865 con el propósito explícito de administrar esas ganancias.

3. Primera Guerra Mundial: cocaína por correo y raciones de alcohol (1914-1918)
En la Europa eduardiana, la cocaína y la morfina todavía eran legales. Tan legales que en Londres se podían comprar en Harrods "estuches de regalo" con tabletas de cocaína, morfina, jeringas y agujas — pensados para que las familias se los mandaran por correo a sus hijos en las trincheras de Flandes.
En paralelo convivía la sustancia psicoactiva más socializada de todas: el alcohol. Los ejércitos entregaban raciones diarias como parte del trato con la tropa — ron para los británicos, pinard (vino) para los franceses, cerveza para los alemanes, vodka para los rusos. No tomar era motivo de sospecha. Esa exposición masiva dejó, como saldo de posguerra, una epidemia de adicciones que la época todavía no sabía nombrar.

4. Segunda Guerra Mundial: la guerra relámpago corría con anfetaminas (1939-1945)
Si hay un conflicto que se puede leer en clave química, es este.
Alemania — Pervitin. Patentada en 1937, la metanfetamina conocida como Pervitin se volvió el combustible de la Blitzkrieg. Eliminaba el sueño, el hambre y el cansancio, y regalaba una sensación artificial de invencibilidad. Durante las invasiones de Polonia y Francia, la Wehrmacht distribuyó más de 35 millones de dosis en apenas dos meses. Los tanquistas la comían mezclada en chocolate — la Panzerschokolade — y los pilotos la llamaban "la sal del piloto". El propio Heinrich Böll, que años después ganaría el Nobel de Literatura, le pedía en cartas a su familia que le mandara más al frente. Cuando las autoridades sanitarias alemanas intentaron regularla en 1941 por la ola de adicciones, colapsos cardíacos y suicidios que generaba, el mando militar simplemente la siguió repartiendo.
Gran Bretaña — Bencedrina. La respuesta aliada no tardó: la RAF autorizó oficialmente el uso de sulfato de anfetamina para sus tripulaciones nocturnas. Se estima que se compraron más de 72 millones de tabletas para las fuerzas británicas.

5. Guerra Fría: cuando el propio ejército experimentó con sus soldados (años 40 a 70)
Este es, probablemente, el capítulo más oscuro de toda la historia. En el Edgewood Arsenal, en Maryland, se reclutó a 5.000 soldados estadounidenses como sujetos de prueba involuntarios y se los dosificó en secreto con más de 250 sustancias distintas — PCP, LSD, mescalina, marihuana y el agente delirante BZ, entre otras. La idea era ver si algún psicodélico podía convertirse en un "suero de la verdad" para interrogatorios o potenciar el rendimiento de los analistas de inteligencia. No funcionó: el programa dejó daño cerebral y traumas persistentes en muchos de los sujetos, y el Congreso lo canceló en los años 70 tras el escándalo público.

6. Vietnam: la primera guerra abiertamente farmacológica (1955-1975)
Se estima que hasta el 70% de las tropas estadounidenses en Vietnam consumió algún estupefaciente para sostener la selva y la carga mental del combate. Entre 1966 y 1969, el ejército repartió oficialmente más de 225 millones de píldoras de dexedrina. En patrullajes largos, los soldados recibían botiquines con analgésicos, codeína y anfetaminas como parte del equipo estándar.
Por fuera de lo oficial, los soldados —muchos de ellos adolescentes reclutados— compraban marihuana en las aldeas por apenas cinco dólares. En 1968, después de que un artículo periodístico denunciara ese consumo masivo, el mando militar lanzó una campaña de erradicación que destruyó medio millón de plantas de cáñamo. La consecuencia fue exactamente la contraria a la buscada: sin cannabis disponible, los soldados migraron en masa a una heroína purísima y barata conocida como China White. Para 1973, cerca del 20% de la tropa la consumía regularmente, algo que obligó a Nixon a testear la orina de cada soldado que volvía a suelo estadounidense. Los sedantes mantuvieron bajos los colapsos psicológicos durante el frente — apenas un 1% —, pero sin tratamiento real, ese trauma se congeló y afectó después a cerca de un millón de veteranos.

7. Malvinas: mate cocido, anfetaminas y una guerra psicológica encubierta (1982)
El frío extremo de las islas también tuvo su costado químico. Excombatientes argentinos de la clase 1962 relataron cómo, antes de embarcar rumbo a las islas, se les servía mate cocido con estimulantes disueltos sin que se les avisara —una práctica que sus propios oficiales llamaban, puertas adentro, "psicología de combate".
Del lado británico, los reportes clínicos confirman uso de fármacos eugéricos y anfetaminas para sostener las marchas nocturnas en la turba malvinense. Y en el medio quedó un mito que vale la pena desarmar: la creencia popular de que los gurkas nepaleses combatían drogados con alucinógenos exóticos fue, según revisiones históricas posteriores, una operación psicológica británica diseñada para sembrar pánico entre las filas argentinas. No hubo tal droga — hubo propaganda.

8. El regreso a casa: del cóctel de psicofármacos a la sanación con plantas
Acá está, para nosotros, el corazón de esta historia.
La guerra no termina con el cese al fuego. En Argentina, durante décadas, el Estado respondió al Trastorno de Estrés Postraumático de los veteranos con cócteles de psicofármacos pesados y sedantes opioides como el clonazepam — una forma de mantenerlos dopados en vez de acompañarlos. Un estudio del PAMI de 2007 reveló el costo real de esa política: el 40% de los veteranos había intentado quitarse la vida y casi la mitad convivía con alcoholismo severo, producto de décadas sin contención psicológica real.
Frente a ese silencio institucional, un grupo creciente de veteranos nucleados en el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) encontró en la planta de cannabis una herramienta de sanación propia. Muchas veces son sus propios hijos quienes los introducen, y hoy actúan como sus cultivadores solidarios y preparadores de aceites. El testimonio de veteranos del CECIM La Plata, como Antonio Marcilese y Fabián Aguado, es elocuente: el aceite y la vaporización les permitieron recuperar el sueño, aliviar dolores crónicos de cervicales y neuropatías, y —lo más importante— empezar a soltar los psicofármacos opioides que cargaban desde los veinte años.
Este movimiento honra hoy la memoria de José Zarzozo, "Chiquito", excombatiente y cultivador solidario platense que, antes de morir de cáncer, germinó una semilla convencido de que sus "hermanos de trinchera" la iban a cosechar para seguir ayudándose entre ellos.
En paralelo, el mundo científico está atravesando su propio giro de época. Durante Vietnam, cerca de un 31% de los soldados consumía psicodélicos de manera clandestina, como vía de escape individual. Hoy, esa misma familia de sustancias —en particular la psilocibina, el compuesto activo de los hongos— está en Fase 3 de ensayos clínicos para el tratamiento del TEPT severo, al borde de una aprobación médica histórica por parte de la FDA. En Estados Unidos, el impulso a esta investigación ganó tracción a nivel gubernamental, empujado por el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. y voces públicas como el podcaster Joe Rogan, en el marco de una política que busca frenar las alarmantes tasas de suicidio entre veteranos.

Dos caras de la misma sustancia
Durante siglos, al soldado se lo trató como un engranaje: se le sacó el miedo con Pervitin, se le sacó el sueño con dexedrina, y cuando volvía roto se le apagó el dolor con ansiolíticos. La droga, en ese esquema, siempre estuvo al servicio de la máquina de guerra — para producirla o para silenciar sus consecuencias.
Lo que está pasando ahora, tanto en los cultivos solidarios del CECIM como en los laboratorios que investigan psilocibina, es otra cosa: la misma familia de sustancias, pero puesta al servicio de la persona y no de la guerra. No para negar lo que pasó, sino para poder finalmente procesarlo. Esa es la vuelta a casa que nos interesa contar.
Nota: este artículo aborda temas sensibles como el trauma de guerra y el suicidio en veteranos desde una perspectiva histórica e informativa. Si vos o alguien que conocés está atravesando una crisis, no estás solo/a: podés comunicarte gratis y de forma confidencial con el Centro de Asistencia al Suicida al 135 (o al 011-5275-1135 desde el interior del país), o con SEDRONAR al 141 si el tema tiene que ver con consumo problemático. Ante un riesgo inmediato, llamá al 911 o acudí a la guardia médica más cercana.
📖 Segunda parte de esta serie — Drogas en la Guerra II: De los Laboratorios del Control Mental a la Revolución de las Flores. Cómo un programa secreto de la CIA para controlar mentes en plena Guerra Fría terminó, sin querer, encendiendo el movimiento hippie y la contracultura psicodélica. (próximamente)
Fuentes consultadas
- Joaquín Armada, "Las drogas en la guerra", Después del hipopótamo
- "List of psychoactive drugs used by militaries", Wikipedia
- "Here's why the military dosed soldiers with PCP and LSD", We Are The Mighty
- "Conoce el vital rol de las drogas en la Guerra de Vietnam", Historia Sorprendente
- "Informe de investigación: Drogas y estimulantes en la Guerra de Malvinas", Cuaderno
- "Veteranos de Malvinas usan cannabis como herramienta terapéutica", Revista THC
- "Guerras del Opio", Wikipedia
- "Pervitin: how drugs transformed warfare in 1939-45", The Security Distillery
- "Sobrevivió a la guerra de Malvinas y cuenta cómo fueron aquellos días", El Destape
- "The RAF on Speed: High-Flying or Flying High?", JSTOR Daily
- "Psilocibina en veteranos de guerra entra en Fase 3", La Razón
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