La Universidad Nacional de Quilmes abre una maestría que estudia cannabis, psicodélicos y el futuro de las políticas de drogas
Una universidad pública argentina lleva las sustancias psicoactivas al máximo nivel académico con una propuesta que cruza cannabis, psicodélicos, ciencia, economía, derechos humanos y políticas públicas.
La Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) incorporó a su oferta de posgrado la Maestría en Sustancias Psicoactivas, Cultura y Sociedad, una propuesta académica a distancia que plantea estudiar el fenómeno de las drogas desde una perspectiva interdisciplinaria y crítica.
El programa, dependiente de la Secretaría de Posgrado de la UNQ, tiene como director a Martín Esteban Stawski y parte de una premisa que marca un cambio significativo en la manera de abordar académicamente las sustancias psicoactivas.
Según la presentación oficial de la universidad, el paradigma prohibicionista que durante décadas dominó la regulación de estas sustancias atraviesa una crisis frente al crecimiento de la investigación científica sobre sus posibles aplicaciones terapéuticas y al desarrollo de nuevos debates sociales y académicos sobre políticas de drogas, derechos humanos y reducción de daños.
La propuesta busca estudiar las sustancias psicoactivas desde sus dimensiones históricas, culturales, jurídicas, económicas, políticas, botánicas y sanitarias, con especial atención a los cambios regulatorios que están ocurriendo en distintas partes del mundo.
Cannabis, psilocibina, MDMA y otras sustancias dentro del aula
El programa incluye el análisis de sustancias como cannabis, psilocibina, LSD, MDMA, ketamina e ibogaína, además de distintas plantas y preparados utilizados históricamente con fines medicinales, rituales, espirituales o culturales.
Uno de los objetivos centrales consiste en comprender cómo las sociedades construyeron diferentes relaciones con estas sustancias a lo largo de la historia y cómo esos vínculos fueron transformándose a partir de procesos de colonización, criminalización y prohibición.
La maestría también incorpora el estudio de las prácticas tradicionales asociadas con plantas como peyote, ayahuasca, hongos psilocibes y San Pedro, contemplando sus dimensiones culturales y las tensiones generadas por la apropiación, regulación y comercialización contemporánea.
En el terreno científico y sanitario, el plan contempla farmacodinamia, farmacocinética, neurociencia, mecanismos de acción, toxicidad, dependencia y efectos adversos, además de las investigaciones sobre aplicaciones terapéuticas del cannabis medicinal y los psicodélicos.
También se aborda la psicoterapia asistida con psicodélicos y la medicina basada en evidencia, incluyendo protocolos de investigación clínica y evaluación de riesgos.
La reducción de daños ocupa un lugar central
Uno de los aspectos más relevantes para el debate contemporáneo es la incorporación de la reducción de riesgos y daños como área específica de formación.
La carrera analiza las diferencias entre consumo problemático y consumo recreativo y estudia estrategias destinadas a disminuir daños físicos, psicológicos y sociales.
El programa contempla además experiencias internacionales de reducción de daños, análisis de sustancias, programas de información y educación y modelos implementados en contextos médicos, recreativos y rituales.
También se estudian intervenciones específicas para eventos masivos, fiestas electrónicas y festivales culturales.
Para una disciplina históricamente atravesada por el paradigma de la abstinencia y la criminalización, que estos conceptos formen parte de una maestría universitaria representa un cambio significativo en el abordaje académico.
La economía del cannabis también entra en la universidad
La propuesta no se limita a las dimensiones sociales o sanitarias.
El plan de estudios incluye una asignatura denominada Economía y mercado de las sustancias psicoactivas, donde se analizan los mercados legales e ilegales, los modelos de regulación, la despenalización, la legalización y las consecuencias económicas de las diferentes políticas.
En el caso específico del cannabis, la materia contempla el análisis económico del mercado legal, incluyendo sus posibles efectos sobre la recaudación fiscal, el empleo y el crimen.
También se estudian los costos asociados al consumo problemático, las externalidades económicas, los mercados ilícitos, las economías rurales y las alternativas productivas.
Para el sector cannábico argentino, este enfoque resulta particularmente relevante porque desplaza la discusión desde una mirada exclusivamente sanitaria o penal hacia una perspectiva que también contempla producción, empleo, regulación, desarrollo económico y políticas públicas.
De Manuel Belgrano al cannabis contemporáneo
La historia del cannabis también tiene un espacio específico dentro de la formación.
La asignatura Historia y cultura de las drogas recorre desde el consumo de sustancias psicoactivas en sociedades antiguas hasta las actuales políticas internacionales de drogas.
El programa menciona además un capítulo particularmente interesante para la historia argentina: Manuel Belgrano y el cáñamo, dentro del estudio del denominado “asunto rioplatense”.
La materia aborda posteriormente la transformación de las políticas de drogas durante el siglo XX y la llegada del paradigma contemporáneo en Argentina y el mundo.
La mirada histórica permite así comprender que las políticas de prohibición actuales son el resultado de procesos políticos y sociales determinados y no una característica permanente de la relación entre las sociedades y las sustancias psicoactivas.
Cannabis, legislación y derechos humanos
Otro eje fundamental es el análisis de las políticas públicas y los marcos jurídicos.
La maestría estudia el régimen internacional de fiscalización de drogas, el derecho penal, las políticas públicas, la salud, la autonomía personal y los derechos humanos.
También analiza la llamada “guerra contra las drogas”, sus efectos en América Latina y las consecuencias de la criminalización sobre poblaciones vulnerables.
El programa incorpora además el estudio de las reformas legislativas de la región y, específicamente para Argentina, aborda los debates relacionados con la legislación sobre cannabis medicinal y el marco regulatorio para la industrialización del cáñamo y el cannabis con fines medicinales.
En otra asignatura se estudian incluso las prácticas policiales y judiciales relacionadas con la legislación de drogas, los allanamientos, las detenciones, los procesos penales y los movimientos sociales vinculados al activismo antiprohibicionista.
La cultura cannábica también es objeto de estudio
La relación entre sustancias psicoactivas y cultura tiene su propio espacio académico.
El programa incluye una materia sobre cultura, música, literatura y drogas, que analiza fenómenos que van desde el Club des Hashischins y escritores como Baudelaire y Gautier hasta Aldous Huxley, William Burroughs y Hunter S. Thompson.
También aborda la relación histórica entre drogas y jazz, la psicodelia musical de las décadas de 1960 y 1970, artistas como The Beatles, Pink Floyd y Jimi Hendrix, y posteriormente la aparición de la música electrónica y la cultura rave.
El denominado renacimiento psicodélico contemporáneo también forma parte de la discusión, junto con el vínculo entre drogas, capitalismo, cultura de masas y producción artística.
Esta dimensión resulta especialmente significativa porque reconoce que el fenómeno excede ampliamente la farmacología y también forma parte de la historia cultural de las sociedades.
Una mirada hacia los nuevos consumos
La maestría incorpora además fenómenos relativamente recientes como el biohacking, el microdosificado y el denominado wellness psicodélico, junto con las nuevas comunidades digitales vinculadas al consumo de sustancias.
El programa propone analizar las tensiones entre medicalización, espiritualización y criminalización, considerando factores como identidad, clase social, agencia individual y nuevas formas de circulación de información y sustancias.
De esta manera, la universidad busca estudiar no solamente las drogas tradicionales sino también los cambios culturales que están modificando la relación contemporánea con el cuerpo, la salud, el bienestar y la experiencia psicoactiva.
3.000 horas y 120 créditos
La Maestría en Sustancias Psicoactivas, Cultura y Sociedad tiene una carga horaria total de 3.000 horas, divididas en 540 horas de interacción pedagógica y 2.460 horas de trabajo autónomo, con un total de 120 CRE (créditos académicos).
La propuesta está organizada en 15 actividades curriculares, distribuidas entre formación general, formación avanzada, seminarios electivos y formación metodológica, además del trabajo final.
La carrera incluye dos talleres de tesis, destinados a acompañar tanto la formulación del proyecto de investigación como el desarrollo y finalización del trabajo académico.
La evaluación final consiste en una tesis individual sobre una problemática vinculada con los ejes de la maestría. La defensa es oral y pública y se realiza presencialmente en la sede de la Universidad Nacional de Quilmes, aunque la institución contempla excepcionalmente la posibilidad de una defensa virtual en casos debidamente justificados.
¿Quiénes pueden acceder?
La UNQ establece como requisito general contar con un título universitario de grado de al menos cuatro años de duración.
Sin embargo, el reglamento contempla otras posibilidades. También pueden acceder graduados de universidades extranjeras y personas con estudios terciarios completos de cuatro o más años, en cuyo caso la Comisión Académica puede establecer cursos complementarios.
Además, existe una cláusula destinada a casos excepcionales. La universidad puede admitir postulantes que no encuadren en los requisitos anteriores cuando puedan demostrar preparación y experiencia laboral relacionada con los estudios de posgrado, además de conocimientos y aptitudes suficientes para afrontar la formación.
La admisión en estos casos queda sujeta a las evaluaciones y requisitos que establezca la Comisión Académica de la Maestría.
Una señal de cambio en el debate argentino
La creación de esta maestría representa algo más que la aparición de una nueva carrera universitaria.
En un país donde durante décadas la discusión sobre drogas estuvo dominada por perspectivas penales y prohibicionistas, una universidad pública propone estudiar el fenómeno desde un abanico que incluye ciencia, salud pública, derechos humanos, economía, cultura, historia, antropología, botánica y regulación.
Y hay un dato especialmente significativo para el ecosistema cannábico: el propio perfil de graduación contempla la posibilidad de participar en el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas, intervenir en procesos legislativos y desarrollar proyectos productivos vinculados con sustancias psicoactivas.
También plantea la posibilidad de asesorar a ONG, comunidades, instituciones académicas y organismos internacionales, así como trabajar en iniciativas relacionadas con el acceso seguro y equitativo al cannabis y los enteógenos.
El cambio de paradigma, entonces, no ocurre solamente en los laboratorios o en los mercados. También está llegando a las universidades.
La discusión sobre cannabis y psicodélicos empieza a abandonar definitivamente el rincón marginal donde durante años fue colocada y ocupa un espacio dentro de la investigación, la educación superior y la construcción de políticas públicas basadas en evidencia.
Para la cultura cannábica argentina, que durante décadas construyó conocimiento desde organizaciones sociales, cultivadores, profesionales, investigadores y activistas, que una universidad pública coloque estas discusiones dentro de una maestría interdisciplinaria de 3.000 horas constituye una señal potente.
El conocimiento también es una forma de regulación. Y cuando ese conocimiento entra en la universidad, la conversación cambia de escala.
Seguimos abriendo caminos para entender el cannabis, los psicodélicos y las nuevas políticas de drogas con información, ciencia y reducción de daños. Escuchanos en Radio Sativa y sumate a nuestra comunidad para seguir siendo parte de esta transformación.

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