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Mientras el mundo avanza hacia economías más verdes impulsadas por cultivos estratégicos como el cannabis medicinal y el cáñamo industrial, crece la preocupación por un factor que ningún productor puede controlar: el clima.

Durante una entrevista en FM Bariloche 90.5, el guardaparques nacional jubilado y asesor ambiental Alejandro Beletzky planteó interrogantes sobre fenómenos atmosféricos que, según sostiene, no estarían siendo explicados completamente por los modelos climáticos tradicionales. Entre ellos mencionó alteraciones en los patrones de precipitaciones, persistencia de sistemas de alta presión y modificaciones en la circulación atmosférica regional.

Beletzky, reconocido por su postura crítica respecto de la geoingeniería climática, cuestionó además la dependencia de organismos internacionales y de herramientas de inteligencia artificial para interpretar determinados fenómenos atmosféricos. Durante la entrevista relató que consultó sistemas de IA sobre mapas que mostraban concentraciones elevadas de dióxido de azufre y dióxido de nitrógeno en distintas regiones de Sudamérica. Según explicó, las respuestas atribuyeron esos registros a emisiones volcánicas y vehiculares, aunque él considera insuficiente esa explicación para justificar la magnitud observada.

Uno de los argumentos centrales presentados por el especialista fue el seguimiento que asegura realizar desde hace más de catorce años mediante plataformas de monitoreo satelital y climático. Basándose en esos registros, sostuvo que existen extensas masas de dióxido de azufre y dióxido de nitrógeno distribuidas sobre el Atlántico Sur y gran parte del territorio continental, en zonas donde, a su entender, la actividad industrial o vehicular no alcanzaría para explicar dichas concentraciones. También afirmó haber detectado desplazamientos geográficos de estas masas atmosféricas hacia el sur de la Patagonia, incluyendo sectores de la provincia de Santa Cruz.

Otro de los puntos destacados fue el análisis de grandes centros de alta presión sobre el Atlántico Sur. Según Beletzky, estos sistemas estarían actuando como bloqueos que dificultan el ingreso de frentes húmedos provenientes del Pacífico, alterando patrones históricos de precipitaciones y circulación atmosférica. Para el asesor ambiental, esta situación podría estar relacionada con los cambios observados en la humedad regional y en el comportamiento de los sistemas meteorológicos tradicionales.

La entrevista también abordó la presencia de estelas observadas en los cielos de distintas provincias argentinas, entre ellas Córdoba, San Luis y San Juan. Beletzky afirmó recibir regularmente fotografías y reportes de ciudadanos que observan estos fenómenos y planteó que algunas de esas estelas podrían estar vinculadas a proyectos de geoingeniería solar mediante dispersión de aerosoles atmosféricos. Esta interpretación forma parte de una hipótesis controvertida que no cuenta con consenso dentro de la comunidad científica internacional, aunque continúa siendo objeto de debate en diversos ámbitos académicos y ambientales.

Desde su experiencia observando el clima patagónico desde la década de 1970, Beletzky afirmó que las diferencias actuales son evidentes. Recordó que los otoños históricamente se caracterizaban por lluvias persistentes que preparaban los suelos para las primeras nevadas, mientras que actualmente observa una marcada reducción de precipitaciones y una menor acumulación de nieve en diversas zonas cordilleranas.

Para la industria del cannabis y del cáñamo, la discusión trasciende el plano científico. El agua, la radiación solar, la humedad ambiental y la estabilidad de las estaciones son variables fundamentales para cualquier planificación agrícola. Una temporada con lluvias insuficientes puede afectar desde pequeños cultivadores hasta grandes proyectos de producción industrial.

El cáñamo industrial aparece como una de las herramientas más prometedoras frente a este escenario. Su capacidad para capturar carbono, regenerar suelos degradados y producir biomasa de manera eficiente lo convierte en un aliado potencial para sistemas agrícolas más resilientes. Sin embargo, incluso los cultivos más sustentables dependen de condiciones climáticas relativamente previsibles para alcanzar su máximo rendimiento.

Por eso, más allá de las distintas interpretaciones sobre las causas de los cambios atmosféricos, productores, técnicos y emprendedores coinciden en una necesidad común: disponer de información meteorológica precisa, monitoreo permanente y estrategias de adaptación que permitan reducir riesgos productivos.

El verdadero desafío para la industria

En una economía donde los alimentos, las fibras naturales, los bioplásticos y los productos derivados del cáñamo ganan protagonismo, la gestión climática puede convertirse en un factor tan importante como la genética, la tecnología o el acceso a los mercados.

La revolución del cáñamo no depende únicamente de las leyes o las inversiones. También depende de comprender el entorno donde producimos. En Radio Sativa seguimos investigando los desafíos que marcarán el futuro de la agricultura regenerativa y la industria verde.

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