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El sur argentino volvió a mover el tablero de la industria cannábica. El Ministerio de Producción y Ambiente de la provincia de Tierra del Fuego encabezó una mesa estratégica para fortalecer el Programa de Cannabis Medicinal y avanzar hacia un modelo productivo regulado, con trazabilidad, buenas prácticas y desarrollo científico.

La reunión estuvo liderada por el ministro Francisco Devita, acompañado por la secretaria de Industria y Promoción Económica, Alejandra Man, y la directora de Asistencia Técnica de la Secretaría de Desarrollo Productivo y PyME, Agustina Felici. El eje del encuentro fue claro: profesionalizar el ecosistema del cannabis medicinal fueguino y darle herramientas concretas a productores, pacientes e instituciones.

Entre las medidas anunciadas aparece la creación de un registro provincial específico y el desarrollo de un Protocolo de Buenas Prácticas de cultivo y manufactura de cannabis medicinal. Según explicó Felici, el documento técnico tomará como referencia normas IRAM vinculadas al cannabis y estándares internacionales aplicados en mercados regulados.

“El objetivo es dotar de un enfoque productivo y fortalecer el Programa de Cannabis Medicinal a cargo del Ministerio de Salud”, afirmó Devita. El funcionario agregó que buscan garantizar “la trazabilidad, el acompañamiento a productores en buenas prácticas de cultivo y el desarrollo de herramientas que mejoren los servicios y la información disponible para el sector regulado”.

Uno de los datos más contundentes del encuentro fue la cifra oficial de usuarios registrados: actualmente la provincia cuenta con más de 4.200 personas inscriptas en el REPROCANN, el Registro del Programa de Cannabis del Ministerio de Salud de la Nación. Para una provincia de baja densidad poblacional, el número refleja la consolidación de una comunidad terapéutica activa y organizada.

Además, Tierra del Fuego posee uno de los programas públicos de atención cannábica más reconocidos del país. El esquema provincial viene construyéndose desde la sanción de la Ley Provincial 1277, promulgada en 2019 mediante el Decreto 116/19, que amplió el alcance terapéutico de la Ley Nacional 27.350 e incorporó más patologías y enfermedades crónicas al acceso medicinal.

La provincia también reglamentó oficialmente el uso, investigación y producción de cannabis medicinal a través del Decreto 2605/25, publicado en el Boletín Oficial en octubre de 2025. Esa normativa consolidó el Programa Provincial de Investigación Médica y Científica del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis y sus Derivados bajo la órbita del Ministerio de Salud.

Otro aspecto clave es la articulación científica. Del encuentro participaron representantes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, la Universidad Tecnológica Nacional, la Universidad Nacional de Tierra del Fuego y el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC). Esta integración entre Estado, ciencia y producción es uno de los pilares que empieza a diferenciar a las provincias que entienden al cannabis como una economía regional emergente y no como un problema policial.

En paralelo, Tierra del Fuego viene desarrollando capacitaciones técnicas, investigación aplicada y formación profesional en conjunto con CONICET y organismos científicos nacionales. Desde 2022 se impulsan programas de asistencia técnica orientados a mejorar la calidad de aceites, estandarizar procesos y garantizar trazabilidad en cultivos y extracciones.

Mientras el debate nacional todavía oscila entre burocracia y restricciones, en el extremo austral del país ya hablan de protocolos, manufactura, evidencia científica y desarrollo productivo. Y ahí está la verdadera discusión del futuro: quiénes van a liderar la nueva economía verde argentina.

La industria del cannabis medicinal ya dejó de ser una promesa lejana. Hoy es salud pública, investigación, empleo calificado y valor agregado regional. El sur entendió la señal antes que muchos.

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