Absuelven a cultivadores solidarios y queda al desnudo la persecución al cannabis
Tras 6 años de persecución, la Justicia absolvió a Cristian Raising y Federico Labarthe. Cultivaban cannabis medicinal para más de 50 familias. Fueron tratados como narcos. Hoy, el fallo expone el daño del prohibicionismo.
Después de más de seis años de estigmatización, allanamientos y acusaciones por narcotráfico, la Justicia puso un punto final a la causa “Cannabis 1” de Tornquist: Cristian Raising y Federico Labarthe fueron absueltos definitivamente y declarados inocentes.
El fallo, que rechazó la elevación a juicio impulsada por el fiscal Mauricio Del Cero, confirmó lo que la comunidad denunciaba desde el inicio: no había delito, había salud comunitaria.
El origen: un operativo desmedido contra el cannabis medicinal
La causa comenzó el 11 de marzo de 2020, cuando Gendarmería realizó allanamientos en la sede del INTA de Tornquist y domicilios particulares. Allí detuvieron a Raising y Labarthe mientras retiraban plantas de cannabis.
¿El objetivo? Producir aceite medicinal para más de 50 familias con distintas patologías.
Lejos de una red de narcotráfico, lo que existía era una red solidaria de cuidado y acceso a la salud.
Una causa que se cayó por sus propias irregularidades
El proceso judicial estuvo plagado de inconsistencias:
- En 2021, la jueza Marisa Promé dictó el sobreseimiento al comprobar que no había fines comerciales.
- En 2022, la Justicia declaró nulos los allanamientos por falta de pruebas y procedimientos irregulares.
- Finalmente, tras agotar las apelaciones, la absolución quedó firme.
El caso se convirtió en un ejemplo de cómo el sistema penal puede avanzar sin pruebas de comercialización ni daño real, persiguiendo prácticas medicinales.
“No fue fácil que te digan narcotraficante”
Labarthe fue contundente:
“En algunos momentos nos pintaron como si fuéramos narcotraficantes. Nada más lejos de la realidad”
Durante años, tuvo que explicar en la calle, en la política y hasta en su familia que no era un criminal:
- “No fue fácil convivir con ese mote”, reconoció.
- Aseguró que la causa le costó incluso oportunidades políticas: “me costó por muy poco no ser intendente”.
- También relató el impacto en su entorno: Raising se alejó de la política y pasó tiempo aislado.
Fueron años de vigilancia, miedo y desgaste:
“El miedo te queda”, admitió tras el fallo.
El trasfondo: política, visibilidad y cannabis
Labarthe también dejó entrever un punto clave:
la persecución no fue solo jurídica, también fue política.
“Éramos personas visibles… cuando mezclás la política con ciertas actividades, pasan estas cosas”, afirmó.
El caso expone cómo el cannabis medicinal —aún con respaldo social y evidencia terapéutica— sigue siendo criminalizado cuando no encaja en los marcos burocráticos del Estado.
Una comunidad que resistió
El pueblo de Tornquist fue clave: hubo movilizaciones, apoyo del intendente Sergio Bordoni y una defensa colectiva que evitó que la causa avanzara sin resistencia.
Sin ese respaldo, el desenlace podría haber sido muy distinto.
Después del fallo: libertad, pero con marcas
Hoy, ya absuelto, Labarthe continúa vinculado al cannabis, pero con límites:
- Produce solo para uso familiar
- Sigue asesorando, pero sin exponerse
- No quiere volver a poner en riesgo a su familia
La absolución trajo tranquilidad, pero también dejó cicatrices.
Esta historia deja una verdad incómoda para el sistema: no eran narcotraficantes, eran cultivadores solidarios.
Cada causa que se cae es una prueba más de que el prohibicionismo fracasa.
Porque cuando la Justicia absuelve, pero la persecución ya arruinó vidas, la lucha no termina:
la comunidad cannábica sigue sembrando derechos donde antes hubo miedo.
Fuentes:
https://frenteacano.com.ar/no-fue-facil-convivir-con-el-mote-que-me-colgaron-de-narcotraficante/
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