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Un estudio liderado por científicos de la Universidad Hebrea de Jerusalén identificó que dos cannabinoides presentes en la planta de cannabis —cannabidiol (CBD) y cannabigerol (CBG)— podrían ayudar a reducir la grasa acumulada en el hígado y mejorar el metabolismo.

Los investigadores observaron estos efectos en modelos experimentales, donde ambos compuestos lograron modificar procesos celulares clave del hígado. Entre otros resultados, los cannabinoides aumentaron la capacidad del órgano para manejar reservas energéticas y activar mecanismos celulares encargados de eliminar residuos metabólicos.

Esto podría abrir una nueva vía terapéutica para tratar el hígado graso no alcohólico, uno de los trastornos hepáticos crónicos más frecuentes del mundo.

Cómo funcionan los cannabinoides en el hígado

Según el estudio, el CBD y el CBG —ambos compuestos sin efectos psicoactivos— parecen actuar sobre el metabolismo hepático de varias maneras:

  • reducen la acumulación de lípidos en las células del hígado
  • mejoran el control de la glucosa en sangre
  • reactivan sistemas celulares que degradan residuos metabólicos

Estas acciones combinadas podrían ayudar al hígado a procesar grasas de manera más eficiente, lo que resulta clave para prevenir o tratar enfermedades metabólicas.

Qué es el hígado graso y por qué preocupa

La enfermedad del hígado graso no alcohólico se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa en el hígado sin relación con el consumo de alcohol. Está asociada con obesidad, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico, y en sus formas más graves puede derivar en inflamación hepática, fibrosis o cirrosis.

Actualmente no existen tratamientos farmacológicos completamente eficaces aprobados para esta enfermedad, por lo que la mayoría de las estrategias se basan en cambios en la dieta, ejercicio y control del peso corporal.

Ciencia prometedora, pero todavía temprana

Los especialistas subrayan que los resultados todavía corresponden a investigación preclínica, principalmente en modelos animales. Esto significa que aún se necesitan ensayos clínicos en humanos para confirmar si los mismos efectos se replican de forma segura y efectiva.

La investigación, sin embargo, se suma a un creciente cuerpo de estudios que exploran cómo los cannabinoides pueden influir en procesos metabólicos, inflamatorios y energéticos del organismo.

Una planta que sigue abriendo preguntas

Más allá del entusiasmo que generan estos resultados, la ciencia avanza paso a paso. Cada nuevo estudio amplía la comprensión de cómo funcionan los cannabinoides en el cuerpo humano y qué potencial terapéutico podrían tener.

El mensaje de fondo es claro: el cannabis todavía guarda muchos secretos biológicos. Y a medida que la investigación se vuelve más rigurosa y abierta, la planta continúa revelando caminos posibles para la medicina del futuro.

El estudio fue liderado por Joseph Tam (en la foto de portada), Liad Hinden y Radka Kočvarová en la Universidad Hebrea de Jerusalén (foto gentileza Tom Barnea).